lunes, 26 de abril de 2010

La minería a cielo abierto se "come" a un pueblo de Perú

Para entender lo terrible de la minería a cielo abierto, lo peligroso para las personas y degradante para el medio ambiente que es esta práctica, basta con mirar a la mina del pueblo Cerro de Pasco, en Perú.

Durante la última semana, ésta fue noticia a nivel internacional porque la misma está avanzando tanto que literalmente está 'comiéndose' al pueblo que la rodea.

De acuerdo a AP, la mina cubre de polvo a los hogares, ha contaminado tanto el suelo que las comunidades Quechuas ya no pueden hacer crecer lechuga y papas, y las canillas sólo funcionan unas seis horas a la semana, porque el 80% del agua va a la mina.

Muchos de los niños del pueblo sufren de altos niveles de metales pesados en la sangre, lo cual causa trastornos cerebrales como la falta de memoria y atención.

Según AP, ya se ha establecido la necesidad de relocalizar al pueblo, pero, para hacerlo, el gobierno local asegura que se necesitan 500 millones de dólares que no están disponibles.

Mientras las comunidades de distintos proyectos mineros en el país protestan en enfrentamientos que dejaron a varias personas muertas, el gobierno peruano se encuentra ante un conflicto: salvar trabajo y exportaciones para el país, o salvar al medio ambiente.

Es que el 60% de las exportaciones de Perú vienen de la minería, y por ello el gobierno la considera vital para la economía del país. Los dirigentes defienden que las nuevas tecnologías han disminuido la contaminación ambiental, pero el daño a zonas como Cerro de Pasco demuestran una realidad muy distinta.

El alcalde local del pueblo incluso ha logrado negociar con la mina una compensación de 10 millones para la reconstrucción del pueblo y de otros 10 millones para construir carreteras y sistemas de agua, pero asegura que frenar su expansión estaba fuera de discusión.

¿Fuera de discusión? Aún entendiendo lo vital de este recurso económico, no cabe preguntarse ¿de qué sirve el dinero si ya no existe una tierra sana donde vivir?

La minería a cielo abierto funciona volando montañas con explosivos y utilizando cianuro para separar el oro de las rocas en un proceso llamado lixiviado con cianuro. Este utiliza miles de metros cúbicos de agua por día, que, contaminada con tóxicos y metales pesados, se deposita en piletones de agua altamente contaminada. Estos muchas veces se fracturan y el peligroso líquido termina en ríos y cursos de agua.

Leyes mineras permisivas en años pasados han autorizado estas prácticas también en otros países de Latino América como Argentina, en donde diferentes campañas están intentando frenar la práctica. No es para menos: con sólo leer cómo funciona, parece extraño pensar que alguien, alguna vez, haya autorizado a que la minería a cielo abierto siquiera exista.

Publicado el 06:35 a.m. en América del Sur, Contaminación , Mala
Fuente: Descubre el Verde Blog
Discovery Channel en Español

El Manejo de los Recursos Naturales es Critico Para Mantener la Paz

Los conflictos entre estados pueden desatarse y propagarse sin tomar en consideración el medio ambiente y los recursos naturales en el proceso de paz, según un nuevo reporte producido por el Programa de las Naciones Unidas para el medio-ambiente (UNEP) por sus siglas en ingles.
Además, los conflictos relacionados con los recursos naturales tienen una probabilidad dos veces mayor de reiniciarse dentro de los primeros cinco años, como muestra la información colectada por Uppsala University de Suecia y el instituto Internacional de Búsqueda de Paz en Oslo.
De todas maneras, menos del 25 por ciento de los acuerdos de paz ligados a conflictos por recursos naturales han tomado en cuenta esas conexiones, dejando muchos países después del conflicto armado vulnerables a recaer dentro del mismo problema.
El reporte dice que: “una posición mas fuerte en la planificación después del conflicto, además de una mayor capacidad para tener aviso temprano, son requeridas para detectar riesgos ambientales y capitalizar en oportunidades. Esto incluye la inclusión de asuntos ambientales de una manera mas fuerte y comprensiva en las actividades de restauración de paz llevadas a cabo por las Naciones Unidas, y el poner mas cuidado en el aprovechamiento de los recursos naturales para la recuperación económica, servicios esenciales y maneras de ganarse la vida de forma sostenible.”
Una oportuna entrada de UNEP, al tiempo que una frágil paz prevalece en el Medio Oriente y conflictos surgen en Darfur y las Provincias del Norte de la República Democrática del Congo, la investigación analiza las conexiones entre ambiente, conflicto y proceso de paz, a través de catorce casos estudiados, incluyendo Afghanistan, Darfur, Sierra Leone y Liberia.
El muchas veces devastador impacto de la Guerra en el medio ambiente, ha sido establecido por la UNEP a través de 15 valoraciones ambientales post-guerra, que han documentado el daño
ambiental de los conflictos armados alrededor del mundo desde el 1999.
Pero las consecuencias indirectas después del conflicto como el hacer frente a los mecanismo de manejo y el daño que se le infringe a la capacidad de las instituciones del gobierno, son también un problema vital. Aun después de un cese inicial de la violencia, los recursos naturales pueden contribuir para un resurgimiento del problema en el periodo pos-guerra, y ayudar a financiar una insurgencia continua. No menos de 18 conflictos violentos han sido alentados por la explotación de recursos naturales desde 1990. Como la población mundial continua creciendo, y la demanda de recursos aumenta de manera exponencial, hay grandes posibilidades de potenciales conflictos sobre recursos naturales que se intensificaran en las próximas décadas.
Además, nuevos conflictos podrían generarse debido a posibles consecuencias del cambio climático en la disponibilidad de agua y seguridad alimenticia, por ejemplo.
Pero el nuevo reporte de la UNEP sin embargo sugiere que además hay oportunidades de que el medio-ambiente contribuya para la consolidación de la paz en vez de producir conflictos armados.
Identificando maneras de vida sostenibles, propiciando el dialogo y la confianza como elementos potencialmente importantes para la construcción de la paz, el reporte también hace énfasis en la importancia del manejo cuidadoso de los recurso puede significar para una economía emergente en un país después de un conflicto armado.
Al proveer una plataforma para la cooperación, las necesidades medioambientales comunes y objetivos relacionados con los recursos naturales pueden ser un impulso significativo para la paz.
Este reporte inaugura una nueva política de la UNEP, fue con la colaboración de Expert Advisory Group on Environment, Conflit and Paceguilding establecido por la UNEP in 2008, el cual esta compuesto por expertos sénior de diferentes instituciones académicas, ONGs y gabinetes estratégicos que han demostrado liderazgo en resolución de conflictos y problemas ambientales.

Con el soporte continuo del gobierno de Finlandia, una colección de 60 casos de estudio en la mejor manera de manejar los recursos naturales para la construcción de paz, será publicado por la UNEP como un seguimiento para este reporte, ahora en 2010. En adición, UNEP esta uniendo fuerzas con la Comisión Europea, el Programa de Desarrollo de la ONU, el Departamento de Asuntos Políticos de la ONU, el Departamento de Economía y Asuntos Sociales de la ONU y la Oficina de Soporte para la Creación de Paz y por ultimo UN Hábitat, para desarrollar guías y entrenamiento para enfrentar los conflictos basados en los Recursos naturales a nivel mundial.

Fuente: iNSnet, planet2025
Traducido del Ingles Por: José Ramón De la Cruz

lunes, 12 de abril de 2010

Espejo de papel - Bacterias políticas

La política, que se ha convertido en una gran enfermedad, es mejor entendida desde la ciencia médica. Los cuerpos sociales están invadidos de este espécimen para el que no encontramos cura. Los políticos- para nuestra desgracia, la mayoría- son organismos bacterianos patógenos causantes de la mayor parte de nuestros males sociales. Los partidos políticos operan como grandes jeringuillas para inocularnos esta infecciosa especie en cada elección. Conviene conocerlas: las parásitas, crecen sobre el Estado; las mutualistas, sobreviven en asociación delincuencial; las comensales, se hartan del presupuesto nacional. La penicilina del voto consciente es la única acción que evitaría la infección. hfigueroa@diariolibre.com


De Homero Figueroa
Fuente: Diario Libre

domingo, 11 de abril de 2010

Turismo y deuda ambiental

Los impactos negativos potenciales del turismo ciertamente son múltiples. Estos pueden ir desde el afeamiento de un paisaje, el nivel de ruido, la polución atmosférica hasta la mutilación de manglares

La contaminación en la playa de Andrés, Boca Chica, es un ejemplo del impacto negativo del turismo en el medio ambiente.
Como cualquier otra industria, el turismo debe ser sostenible. Sus impactos sobre el medio ambiente y las comunidades anfitrionas, de ser negativos, atentan contra su propio futuro. Pero al estos impactos en la RD no superar los que generan la misma población y otras industrias, la responsabilidad por su manejo y mitigación debe ser compartida.

Según los expertos, los impactos negativos del turismo ocurren cuando el nivel de uso de los recursos es mayor que la capacidad que tiene el ambiente de absorberlo dentro de los niveles aceptables de cambio. En tales casos se pone en entredicho no solo la existencia misma de ecosistemas y hábitats sino también el nivel de vida de la población anfitriona y la industria misma.

El notable impacto ambiental del turismo aquí ha sido objeto de muchas criticas. Un informe del PNUD/RD (2005), por ejemplo, dice que el turismo "ha creado problemas en materia de seguridad del agua potable, playas limpias, arrecifes de coral y áreas protegidas bien administradas." También que "la construcción de hoteles se ha realizado en gran parte violando sistemáticamente las normas ambientales y teniendo un manejo inadecuado de desechos líquidos y sólidos."

Algunos analistas han alertado a la necesidad de que se embride el desarrollo con una regulación efectiva que impida el deterioro del ambiente. Los más alarmistas han vislumbrado la "autoderrota" de la industria y de que ha llegado a ser "altamente insostenible". Llegan hasta alegar que ha habido "turismo sin desarrollo".

Pero las evaluaciones técnicas sugieren que los daños provocados por el turismo no son mayores que los generados por otras fuentes. Véase: 1) el reporte pionero del BID (1989) titulado "Problemas Ambientales de las Áreas Turísticas de la RD", 2) el experticio de la USAID hecho por Abt Associates (2002), 3) el documento interno del Banco Mundial del 2003 titulado "Coastal Zones Management and Tourism in the DR", un análisis ambiental de la CEPAL del 2004, 4) dos reportes del PNUD/RD del 2005 y el 2009 y 5) algunos powerpoints de la SEMARN (Z. González).

Hay daños que ya son irreversibles, pero en general la situación es la misma que se da con otras industrias. Nadie puede, por ejemplo, atribuirle al turismo la contaminación de los ríos Yaque del Norte, Ozama, Haina o Higuamo. La sedimentación y la polución en el puerto de Samaná y en el estuario del Río San Marcos de Puerto Plata son producto del desarrollo urbano y no del turismo.

Además, la contaminación que produce la población misma pone en peligro muchos ecosistemas que no están para nada ligados al turismo. La decimación de los manglares del Río Dulce de La Romana, al igual que la construcción de espigones y diques costeros, no ha sido obra de la industria sino de propietarios nacionales inconscientes. Si para evitar su depredación la SEMARN debe recoger los huevos de las tortugas en Bahía de las Águilas e incubarlos en Oviedo, eso no se debe al turismo.

Los impactos negativos potenciales del turismo ciertamente son múltiples. Estos pueden ir desde el afeamiento de un paisaje, el nivel de ruido, la polución atmosférica hasta la mutilación de manglares y arrecifes, la amenaza de especies en peligro, la deforestación y la contaminación de los acuíferos. El cuadro muestra los principales impactos negativos del turismo en nuestro país, según los reportes mencionados.

Aquí el principal problema ambiental causado por el turismo es la contaminación. Esto incluye no solo la disposición de los desechos sólidos y de aguas residuales, sino también a los insecticidas y herbicidas usados en jardines y canchas de golf. Esta contaminación esta dañando los acuíferos, principalmente en el Este y en Juan Dolio.

Otros daños importantes incluyen la fragmentación del manglar de Macao-Cabeza de Toro, daños a los manglares del Soco y de Portillo, la dinamitación de los arrecifes de Playa Dorada y el abuso de la Laguna de Bávaro (al usarla para descarga de aguas residuales). Por otro lado, los diques y espigones de Juan Dolio y Boca Chica construidos por algunos hoteles han contribuido a erosionar sus playas.

Por suerte, los ecosistemas afectados pueden ser restaurados. Por ejemplo, ya en Bayahibe se han hundido bolas arrecifales que incentivan el crecimiento de los corales y en Punta Cana se ha creado un criadero de tortugas para su posterior liberación e instalado una planta de reciclaje de residuos sólidos. Mientras, la SECTUR ha regenerado playas con el vertimiento de arena y hay propuestas para la creación de un canal que recupere los manglares de Bávaro.

También ya existen nuevas tecnologías para la mitigación del impacto: 1) las plantas de tratamiento de aguas residuales de ciclo cerrado, 2 ) las lavanderías sin detergentes con inyección de ozono, 3) las piscinas sin cloro y con un generador de agua salada, 4) el uso de controles biológicos para vectores en vez de pesticidas químicos, 5) fertilizantes orgánicos para jardines y campos de golf, 6) energía solar y eólica, no solo para calentar agua sino para aparatos de aire acondicionado.

Cada vez son más los hoteles que ejecutan programas formales de gestión ambiental. También pronto comenzara un proyecto del Banco Mundial para el saneamiento de las áreas turísticas y el manejo del recurso agua. Pero estos esfuerzos distan mucho de lo que el sector esta llamado a hacer en pago de su "deuda ambiental".

Para mantener la competitividad del sector, se requiere un proyecto integral de prevención y restauración que constituya una respuesta a gran escala. Los recursos para su ejecución deben provenir tanto del sector público como del privado siguiendo el principio de "quien contamina paga". La negligencia del primero en la aplicación de normas y regulaciones le impone una cuota de responsabilidad ineludible.


De Juan Llado
Fuente Diario Libre